Espero que el siguiente
relato les sirva para este sitio de Internet que es muy bueno y que fue el
primero que de por casualidad encontré con respecto a los osos, ya que nunca
había sabido o conocido respecto a este tema, y me siento muy feliz de saber que
es algo muy grande y que poco a poco va siendo mas común, el que a hombres
gordos les gusten también hombres gordos como es mi caso.
TORMENTOSO RECUERDO
Esto que les voy a contar es
verídico, y lógicamente en la historia omitiré mi nombre y el de los
involucrados ya que si bien creo nunca van a leer esto uno nunca sabe.
Siempre he tenido una gran
predilección por los hombres gordos, siempre que veo uno, no puedo dejar de
mirarlo, aunque sea disimuladamente, y fantaseo con lo que puedo hacer con el
en la intimidad. Yo también soy gordo y
mi familia, especialmente mi mamá, anda siempre insistiendo en que debo de
bajar de peso. Nadie sabe mi condición
de bisexual, y nunca había tenido la oportunidad de estar con un hombre como a
mi me gustan cuando sucedió lo siguiente.
Ingrese a la universidad a
la facultad de derecho, y en el comienzo de clases, hice muy buenos amigos y
amigas, no esta por demás decir, que mi forma de ser es amigable y que no se me
nota para nada que también me gustan los hombres (gordos, aclaro, ya que los
delgados, esbeltos, musculosos, etc., no me llaman para nada la atención).
Bueno, como iba contando,
hice buenos amigos y amigas, pero entre ellos estaba un compañero de clases,
que podría decirse era el gordo ideal para cualquier fantasía que pudiera tener
cualquiera de nosotros, yo no podía creer que pudiera existir un ser tan bello
en este mundo, aunque lo podía ver con mis propios ojos siempre incrédulos al
maravilloso espectáculo de su persona; era un sueño; gordo en el sentido de la
palabra, era el dueño de unos gruesos par de piernas y brazos, su tórax
completamente relleno, una cara simpática de hombre-niño, unas manos regordetas
que hacían delirar, su piel morena, su pelo colocho de color negro. El aroma que emanaba de su cuerpo, era algo
exquisito al sentido del olfato, con el cual yo me embriagaba. El solo verlo era emerger a una realidad
paralela, era sentirse uno un ser infalible en este ingrato mundo.
Yo quede tremendamente
emocionado al conocerlo y enseguida nos hicimos muy buenos amigos, ya que hubo
entre nosotros una química increíble, que podíamos charlar durante horas y
horas o simplemente estar juntos y no sentíamos el tiempo.
Pasaron los años en la
universidad; compartimos grandes
momentos como amigos, pero hasta allí.
En todo ese tiempo que paso, yo no era capaz de dejar de pensar en el; y todos esos años viví, imaginando que cosas
no muy santas pasaban entre el y yo, casi a diario me hacia unas pajas de
antología a su salud, pensando en el como único objeto de mi placer.
Sucedió entonces, que antes
de terminar la universidad, el se hizo novio de una amiga en común, y la
embarazo, casándose posteriormente con ella.
Yo desde el momento que el
se caso, perdí completamente toda esperanza de estrenarme sexualmente con un
hombre, ya que quería hacerlo con el, aunque realmente mis esperanzas fueron
siempre muy remotas, puesto que no sabia si a el le gustaba también la cosa
entre hombres, y si le gustaban los gordos;
yo nunca había podido encontrar a un gordo con el que poder saciar mis
instintos carnales, y se me hace difícil poder llegar a hacerlo ya que no
quiero que la gente sepa que me gustan y por lo tanto no he tenido la
oportunidad de conocer a gente gay y adema donde vivo, aunque seguramente hay,
no se donde poder localizar a alguien así;
a pesar de todo lo anterior, con mi amigo, yo siempre había tenido una
pequeña luz de esperanza, ya que cuando entablábamos algunas conversaciones o
cuando estábamos juntos, hubieron rozones de manos, de piernas, abrazos, cosas
que me ponían muy caliente y me imaginaba que a el también; incluso una vez cuando estábamos en un
restaurante el me agarro las manos entre las suyas por mucho tiempo y sin razón
alguna, pero yo como siempre inútil a mas no poder, hacia como si eso fuera lo
mas normal y no intentaba nada mas.
En fin, nació el hijo de mi
amigo, y por la amistad que me unía con el y con su esposa, me pidieron que lo
apadrinara, y así lo hice, convirtiéndome en su compadre.
Cerramos por fin nuestras
carreras y decidimos estudiar juntos para sustentar el último examen para
graduarnos. Nosotros residimos en el
interior del país, y estudiamos también en el interior, y resulta que un día de
tantos se anuncio en la universidad que se iba a impartir un curso en el campus
central de la universidad de
Unos días antes a un fin de
semana, me comento que ese fin de semana próximo, su esposa no iba a poder
viajar con el, ya que tenia unos compromisos, y que si no quería yo que
viajáramos juntos. Yo le dije que me
encantaría, pero como a mi no me gusta madrugar, yo viajaba un día antes y me
quedaba en casa de mis abuelos que viven en la ciudad capital, y así al otro
día, sin mayores carreras ni sacrificios, podía llegar temprano a la
universidad para recibir las clases, y que si el quería podía viajar conmigo un
día antes y quedarse en casa de mis abuelos.
El me dijo que estaba bien y entonces así quedamos de acuerdo.
Viajamos un viernes, y a eso
de las siete de la noche llegamos a casa de mis abuelos; esta tiene tres dormitorios, y precisamente
el día que llegamos estaba de visita un mi tío con su esposa, por lo que me
dijeron que íbamos a tener que dormir juntos en el mismo cuarto mi amigo y
yo. En ese momento por poco brinco y
pego un grito de la alegría, pero logre dominarme. Como si nada pasase y sin mayor afectación,
le dije a mi amigo lo que me habían dicho y le dije que me acompañara para
enseñarle el dormitorio donde nos quedaríamos y dejar nuestras cosas. Entramos, dejamos nuestras maletas en una
mesa, y sacamos nuestros libros; nos
recostamos un rato en la cama, repasando un poco lo que íbamos a ver al otro
día en la universidad; yo con disimulo,
miraba al hermoso ejemplar que tenia a escasos centímetros de mi, apenas podía
contener las ganas que tenia de abrazarlo y dar rienda suelta a mi lujuria,
viendo ese regordete cuerpo allí reposando cerca de mi.
No paso mucho tiempo cuando
nos llamaron para la cena, la cual estuvo muy amena, y luego de comer y
charlar, dimos las buenas noches y nos fuimos a dormir.
Ya en el dormitorio le
pregunte, si quería que bajáramos el colchón de la cama, para dormir mas cómodos
(de lo emocionado que estaba ya no sabia lo que hacia o decía), arrepintiéndome
inmediatamente de haberle propuesto semejante cosa, pero afortunadamente el me
contesto que no. Yo me quite el
pantalón, el hizo lo mismo, nos metimos a la cama solo con playera y
calzoncillo; yo por poco me desmayo al
verlo en paños menores. Apagamos la luz.
Yo no era capaz de cerrar
los ojos; pasaron como quince minutos y
el empezó a roncar durmiendo profundamente;
yo pase como tres horas torturando mi imaginación para idear algo para
tirarmelo, pero no se me ocurría nada; sabia que ese era el momento, era todo o
nada, no había mañana, era una oportunidad única; también me detenía el hecho de que yo no
sabia si el toleraría lo que yo pensaba hacer y que reacción podria el tener
ante esa situación.
Habían pasado ya como cuatro
horas, cuando me arme de valor y sin importarme las consecuencias, sin
importarme que podria pasar, sin importarme estar en casa de mis abuelos que
son profundamente religiosos, lo abrase;
al sentir la sensación de ese cuerpo de ensueño junto al mío, sentí que
perdía la razón y apenas logre permanecer consciente; comencé a deslizar mi
mano por todo su cuerpo, la metí luego entre sus calzoncillos y agarre su
miembro. En ese momento cesaron los ronquidos
y todo quedo en silencio absoluto.
Por un momento me encomendé
a todos los santos, pensé que se iba a levantar y armar un escándalo; pero lo que sucedió fue que se pego
totalmente a mi; yo lo abrasé duro y
sentía que me había muerto y que estaba en el cielo, ya que comencé a tocar
todo su regordete cuerpo, lo que me hacia delirar, era una delicia.
Como no opuso resistencia,
sintiendo que me iba a volver loco, baje su calzoncillo, yo me baje el
calzoncillo, tome con mi mano sus suaves caderas y trate de penetrarlo sin mas ni mas. El daba
culazos de desesperación hacia mi, para que lo
penetrara de una vez, pero mi pene no entraba en su cerrado agujero.
Indiscutiblemente era la
primera vez para los dos (así lo creo yo), y no lo hacíamos bien, pero como lo
disfrutábamos. Después de intentarlo una y otra vez, sin poder concretarlo,
posiblemente por la inmensa pasión que nos embargaba; el se puso boca arriba y así desnudo como
estaba yo me coloque encima de el y comencé a acariciarlo y a besarlo por todos
lados siempre pegándome bien a el.
El gemía y resoplaba, estaba
verdaderamente gozando aquel momento, y el gozo que el sentía amplificaba diez
mil veces el mío; yo a veces le tapaba
la boca para que no siguiera gimiendo, pues a la par estaba el cuarto de mis
abuelos y podrían oír aquello.
Estuve aproximadamente dos
horas gozándome a mi compadre, cuando exhausto y aun si acabar, me recosté a su
lado y comencé a dormitar. No habían
pasado cinco minutos, cuando el se pega a mi, me agarra la pija con la mano,
con la otra busca el agujero de mi culo y acomoda su pene en el mismo; me dio dos empujones con los cuales sentí un
dolor intenso, que no podía resistir, estuve a punto de pegar un grito, por el
movimiento que hacia chuleándome, la cama empezó a rechinar, yo estaba a punto
de zafarme puesto que el dolor que experimentaba era inmenso, cuando se oyó que
habrían la puerta del cuarto de al lado; estábamos tapados con las cobijas, y
solo nos dio tiempo a quedarnos quietos, cuando sin mayor aviso entra mi abuela
a decirnos que ya era hora de levantarse, después ella salió como si nada.
El saco su pene de mi culo,
con lo cual sentí un gran alivio, dado el dolor que sentía, y sin mas le dije que me iba a bañar yo primero y que después el
podria hacerlo.
Siguió el día normal como si
nada hubiera pasado. Fuimos a las
clases, platicamos, seguimos nuestra amistad como siempre, y nunca mencionamos
lo que había pasado.
Pasaron los meses, y el como
al principio de su matrimonio tuvo muchos problemas, termino divorciándose de
su mujer, a la que verdaderamente quería.
Hasta este momento, jamás
hablamos de lo sucedido, a pesar de que seguimos siendo grandes amigos, a veces
yo he tratado de armarme de valor para sacarle el tema, pero no se como
hacerlo, y además no me atrevo, ya que siempre habla cosas no muy buenas de los
hombres a los que les gustan los hombres, esto con el propósito de darse el
tono de gran macho, pero hace que no me atreva a decirle nada y que no me
atreva a volver a intentar nada con el.
En lo que a mi concierne por
el momento, pienso retener el tormentoso recuerdo de lo que paso, eternamente,
digo tormentoso porque cada vez que me acuerdo quisiera volverlo a hacer y me
desespera porque no se como volver a hacerlo, y aunque no pude cogermelo como
dios manda fue algo que disfrute al máximo.
No se si algún día
llegaremos a hablar de lo que paso, pero considero que a el le gusta la cosa
entre hombres, aunque no estoy seguro, pudo haber sido suerte por mi parte, no
se. Quisiera que los que lean esto, y
así lo deseen, me escriban lo que piensan, y que debo hacer. Quisiera conocer a alguien gordito, que este
necesitado de compañía, amistad o algo mas, que es
como yo me encuentro ahora. Y si no pues
solo sus comentarios y consejos de cómo me puedo ligar a alguien ya que estoy
muy solo. Vivo en un país en donde casi
no se ven osos, pero talvez hay alguno por allí para mi,
yo soy de Guatemala. A los que quieran
comunicarse conmigo mi e-mail es oram_74@yahoo.com.mx
Pueden escribirme y llamarme
Yoghi, ya que es como me dicen algunos amigos.
Adiós y procurare inventar algunas historias para seguir en
contacto. Por ultimo quiero que sepan que
a veces tardo mucho en ver mi e-mail, pero siempre lo miro y seguro les mando
contestación. Adiós.