WILLY Y RENAULT
“Que casualidad, venir a írseme el bus
en este último infierno de carretera. Y con el calor que hace no es fácil pedir
aventón hasta el próximo pueblo, por que lo que es en este ni motel existe para
hacer tiempo hasta mañana”.
Diciendo esto y viendo como el bus
levantaba polvo diciendo adiós a la posibilidad de estar en la noche en mi
pueblo, solo me quedaba la opción de hacer autostop y procurarme avanzar en mi
camino a casa. Me dirigí hacia la salida del pueblo con la esperanza de resolver
mi problema. Desde allí pude observar una enorme cuña roja de un camión que
estaba repostando combustible en la gasolinera del pueblo.
Pensé enseguida “Aquí hay espacio para
todos”, y animándome para hacer señas y abordar aquel pasaporte a mi destino,
decidí aligerar un poco las ropas y me saque la camisa que llevaba, quedando
solo en camisetas de tirantes, un poco más fresco y para refrescar de tanto
sudar. En eso recuerdo que he dejado al descubierto un tatuaje que tengo en mi
hombro izquierdo. Es una garra de osos en tinta negra que hace unos años me
hice. Y se hace obvio entonces, amigos lectores, que mi bando es el de los
osos.
Al poco rato veo salir el camión de la
estación y le hago señas para pedir el aventón. Me doy cuenta que van dos conductores,
que al menos por las caras redondas debían ser grandes tipos. Y, que suerte!!!!, decidieron parar.
Se abre la puerta de la cabina y… Sorpresa!!!!, no me había equivocado al calcular que eran dos tipos
grandes los que iban en el transporte. El que se baja aparenta tener unos 37
años, corpulento, en camisa desmangada de cuadros azules, y jeans un poco
gastados del trabajo, barriga pronunciada y brazos descomunales y fuertes, el
pecho musculoso y poblado de una vellosidad negra como su pelo, un hermoso bigote,
una amplia sonrisa y unas gafas panorámicas me dan el saludo.
-
“Vas hacia el próximo pueblo o más allá?”
– Pregunta el bigotón.
-
“Si, el bus en el que viajaba a seguido y me he quedado
varado en este pueblo, al menos necesito pasar la noche en el próximo, aquí no
hay motel”. Digo mientras buceo en aquel conjunto tremendamente varonil.
-
“Pues andando, que para luego es tarde”. Pronuncia,
mientras baja y me da el paso, momento que aprovecho para darme cuenta de que
posee un paquete bien marcado en sus jeans apretados, y ni que decir de sus
nalgas, redondas y firmes. La verdad que lo de ser camionero y el sube y baja
de la cabina lo han puesto de revista.
Alcanzo el maletín al chofer y una
sonrisa tan parecida a la anterior recibe mi entrada definitiva en la cabina.
Pero este ejemplar no se queda atrás, pues si el otro estaba de revista,
cualquier otro modelo puede rabiar con esta nueva visión. Aunque un poco más
maduro, quizás unos 40 años, la vida gavia dotado a este señor de unos brazos
fuertes y una piel morena, que aunque curtida un poco más por el sol de las
carreteras y los años, no dejaba de ser suave a la vista. Este vestía una
camiseta azul marino y también jeans gastados, definiendo unos muslos y glúteos
firmes y moldeados mejor que en cualquier gimnasio. Y el
entrepiernas simulaba tener escondido algo más que pelos y piel. Le saludo y
descubre una expresión que derrite. Imagínense esas sonrisas ocultas tras un
bigote y que de tan expresivas no te permiten definir cuan de picaros hay en
esos ojos negros y pequeños.
A estas alturas yo estaba ya un poco
nervioso, pues no es lo mismo salir a buscar pelea en la calle, que subir al
ring con dos tíos como estos. Así que me dedique a tranquilizarme y dejar que
la maquina tragara kilómetros y me acercara a mi destino.
Al cabo de unos 15 minutos, noto una
mirada sobre mi, y al levantar la vista veo que el chofer me esta mirando con
cierta frecuencia el hombro que queda de su parte. Notando que me doy por
enterado, me suelta:
-
“Cuando te has hecho ese tatuaje?”,
cosa que me sorprende, pues lo más normal del mundo es tener algún símbolo
tatuado.
-
“Hace relativamente poco” y diciendo para mis adentros
“creo que esta carnada puede dar resultados”, notando como el subconsciente se
dispara y me hace comenzar a poner duro el
entrepierna.
Seguía manejando, pero en eso noto que
del otro lado de la cabina, el osete más nuevo, que está medio dormido, le da
por acomodarse y rozar una de mis piernas. Esto podrán imaginar es como soplar
el fuego para que se avive, así que mi rabo seguía llenándose de sangre y el
calor a subir en la cabina.
El chofer se da cuenta de esto y
pegunta “Y es por algún motivo en especial?”. Será
bobo o se hace el dormido? - me pregunto. “Si, es para
promover la defensa de los osos, pobres animales que no deben ser cazados”, y
estando de cacería en estos momentos, ojos abiertos que estamos en terreno con
buenas piezas.
En eso la carretera toma una dirección
que ponía al camión frente a la caída del sol, y en eso el chofer le dice al
más joven “Renault, baja la visera” y este contesta “Yo tengo gafas puestas,
Willy” Y el otro replica “Mejor lo haces, para que el amigo no se maltrate la
vista y tenga un mejor viaje”. Entonces el joven mira sobre los lentes y
sonríe, captando algo entre líneas que se habían dicho.
Efectivamente, al bajar la visera
Renault dejó al descubierto una colección de fotos de osos a todo color y
teniendo sexo. Acto seguido Willy hace lo mismo y da terminación a la galería.
Esto es el puntillazo y ya mi bragueta está que se rompe de tanta insinuación.
Renault me mira, poniendo una mano
sobre mi pierna y dice “Seguro que proteges a los osos y no te gusta cazarlos?” con una expresión en el rostro que más picara no puede
ser.
Al virarme para contestarle se me
acerca y me comienza a besar, aquellos labios humedos y carnosos eran una
succionador en mi boca, y al mismo tiempo tomo una de mis manos y la llevó a su
entrepiernas, pudiendo palpar que allí la piedra estaba mas dura. En eso siento
detrás mio una mano que explora mi trasero, metiéndose por dentro del pantalón
y rastreando entre mis nalgas, solo me queda otra mano libre y me dirijo hacia
donde esta el equipo de Willy, notando que las palpitaciones allí eran más
evidentes.
“Renault, así no hay quien maneje, la
verdad que deberíamos parquear y ver como termina esta cacería, no te parece?". Asintió con la voz mientras me tenia
aprisionado en su boca.
Y siguiendo el trabajo y una vez que el
vehículo se detuvo, Willy me sacó el cinturón y lo bajó hasta mis rodillas,
permitiendo que Renault tuviera acceso a mi tranca, ya húmeda de tanta
calentura, yo aproveche para abrir el zipper de este y poder tocar directamente
aquel bulto que hacia rato venía sobando. Mientras, Willy abría su pantalón y
me daba acceso a otra hermosa pieza, que al tacto se sentía llena de venas. Así
decidí darle un respiro a Renault y pasar a besar a Willy, encontrando un
aliento fuerte y cálido, y una lengua que poderosamente me acariciaba la mía.
“Creo que la fiesta necesita un poco
más de comodidad” dijo Renault, Y acto seguido se fue a la cabina trasera,
donde se terminó de desvestir y sacarse toda la ropa. Acto seguido fui yo,
dejando que el me ayudara a terminar de quitarme los pantalones. Halándolo por
las piernas hacia el, hizo que mi porra saltara fuera de los slips y enseguida
subió a mamármela.
Era increíble como lo hacía. Subió
besándome los muslos por dentro. Con solo sentir esto, mi rabo palpitaba de
excitación, y el líquido preseminal ya humedecía la cabeza, dando le un brillo
de trofeo pulido. Luego vinieron los huevos, peludos y redondos que la
naturaleza me dio, los manoseaba con la lengua y me hacía gemir como hacía rato
no había sentido. Al subir con tanta humedad y delicadez decide recibir con un
beso todo mi glande y termina por bajar y tragársela casi toda. Eso me dio unos
corrientazos en el abdomen que casi me siento correo, suerte que pude
controlarme y dejar que la cosa continuara, pues la fiesta era bastante joven.
Pero Willy no se había quedado a
mirarnos, mientras esto ocurría, se terminó de desvestir, y con su arma
apuntando hacia mi, me la acercó a la boca. Yo no quise ser tan directo, y lo
primero que hice fue alargar mi lengua y rozar la punta de su rabo, este por el
contacto dio un respingo y se levanto, dando me en el rostro. Descolgando la
cabeza hacia atrás, todo aquel miembro caía sobre mi como una mazorca de maíz
asada, y en realidad tenía esa forma, puntiaguda y luego ancha para terminara
en una estreches cubierta por una pelambre negra muy hermosa.
En eso siento que Renault, me empieza a
salir de mi rabo, baja mis huevos y subiendo las piernas me comienza a comer el
ojete del culo, ayudado nuevamente por esa lengua resguardada por aquellos
labios que de solo tocarte te transmiten un morbo tremendo. Le pido que se de vuelta
y que hagamos un 69, para poder retribuirle todo el placer que me estaba dando.
Así lo hace, y su culo queda justo delante de Willy.
Y aquí viene más de lo bueno, se podrán
imaginar que a estas alturas ya tenía yo dos pollas delante de mi boca, la de
Willy, con un gusto terriblemente caliente y la de Renault, aun desconocida
para mi paladar. No tuve mas remedio que trabajar los dos simultáneamente,
agarrándolas por las cabezas y jugando con ellas, ya sea masturbándolas, o
comiéndomelas por turno. En un momento determinado, siento que Renault da un
movimiento brusco, y es que Willy me ha quitado su pieza de mi boca para
pasarla por el ojete de Renault, y así mojarlo con mi saliva y su precum. Deja
carne nuevamente su rabo a mi boca, y le comienza introducir un dedo en el culo
a su compañero, haciéndolo brincar de la sorpresa, que luego se convierte en
vaivén, como quien busca más de lo bueno, así en my posición, veo como la mano
de Willy se va perdiendo uno a uno en el culo de Renault, haciendo que este no
pueda resistir mas y pida que se la acaben de clavar por culo.
Willy me invita a tener ese privilegio,
pues la cacería la había iniciado yo. Me pongo en posición detrás de Renault y
le paso mi verga por la espalda, haciendo que sienta lo caliente y dura que
está para ese momento. Le coloco la cabeza en la entrada palpitante y dilatada
de su culo y le introduzco solo la cabeza, pues no se cual es su reacción. En
eso Willy me dice que se la de toda de un solo golpe, pues siempre le ha
gustado sentir el escalofrío que le recorre el espinazo cuándo lo clavan de
forma salvaje. Esto Willy lo dice mientras le da a mamar su pingo al
desesperado de Renault, que ya no sabe que hacer para estarse tranquilo de tan
excitado que esta, y con la perspectiva de estarlo mas todavía.
Y cuando estuve seguro del tiro, le
deje ir todo el fusil en la diana mi caliente Renault, este gimió por el golpe,
pero solo eso, pues al tener la boca llena con el rabo de Willy, no podía hacer
otra cosa. Le di un tiempo para que se acostrumbara al grosor de mi rabo,
mientras le besaba la nuca y le decía lo bien que la iva a pasar en los
próximos minutos. Comencé entonces el vaivén en el interior de aquel culo
caliente y húmedo al mismo tiempo, sintiendo como se contraía cuando iva en retirada de su interior, rogando el regreso de mi
armamento a su funda carnal. Y en cada vaivén, se enterraba más profundo el
nabo de Willy.
Luego de un mete y saca que se iva
incrementando, le paso una mano por la cintura a Renault y con la otra comienzo
a masturbarlo al mismo ritmo de mis embestidas, incrementándose en el tiempo.
Luego de tanto contacto y disfrute, siento que no ressito mas tanta excitación,
y me duele la tranca de tanto aguante, lo digo y Willy me pide el primer turno
para correrse. La saca de la boca de renault, que se queda con ella aborta como
protestando de que le hallan quitado el chupete,
suavemente le ladea la cabeza y con un par de sacudidas del pingo, le empieza a
llenar la cara y la boca de leche blanca y espesa, caliente y fluida que
Renault se dedica a lamer.
Con esa visión, acelero la máquina que
en el rabo de Renault tenía, para que siguiera con el rió de placer que de
seguro estaba sintiendo, y en pocos segundos comenzó a correse sobre mi mano,
con una leche viscosa y caliente que no pude contener de tanta que era. Sus
contracciones en cada disparo hicieron que se apretara su ojete alrededor de mi
tranca y fue inevitable que me comenzara a correr, sintiendo con fuerza la
salida de mi leche directo a llenarle sus intestinos.
Todos acabamos agotados, y decidimos
descansar y conversar. Fue inevitable acariciar el pecho de Willy y el abdomen
de Renault, haciendo que todos volviéramos a sentirnos excitados y comenzando
el endurecimiento de todas nuestras vergas.
Ahora era yo el que tenia ganas de que
me clavaran por culo, y se lo deje saber a los dos. Willy se tiro a mi falo,
chupándolo con una mezcla de ternura y fuerza difícil de explicar, mientras
renault me ofrecía su rabo aun mojado de semen para que se lo limpiara y
mamara. Al mismo tiempo me pidió que le metiera un par de dedos en el culo. Así
lo hice, y note que la calentura que le había dejado hacia unos momentos con
mis lechazos, se mantenía, solo que ahora era más fácil morrearle el orto pues
estaba lubricado con mi semen.
Al ver aquel lubricante natural, Willy
metió también su ano en el orto de Renault y comenzó a dilatarme el mío, era
increíble saber que mi propio semen me iva a lubricar
para ser perforado por el inmenso osote que era Willy. Este se dedico a
abrírmelo, hasta que sin darme cuenta Willy comenta lo caliente que estaba el
guante que se acababa de poner, que eso si era tenerme cogido por el culo. Mi
sorpresa fue mayor al darme cuenta que el puño completo de Willy estaba en mi
interior.
Willy se acostó, y me pidió que me
sentara encima suyo, lo hice despacio y note que mi dilatación era tal que su
rabo entro sin difultad, me pidió que lo abrazara y le besara el pecho. En eso
me encuentro cuando siento que el calor de Renault esta sobre mi y que hurga en
mi culo también. Cual no sería mi sorpresa al notar que estaba intentando
entrar también por la terraza. Eso ya era distinto, pues una bien gorda pueda
caber, pero dos como aquellas, es distinto.
Al principio por pido me resistí, pero
Renault me besaba la nuca, me introducía un par de dedos húmedos y fui
relajando, hasta que me presento a su caballero en mi entrada y la fue
metiendo, hasta que entre quejidos y besos de Willy, logro meterla más allá de
la mitad. Unos segundos duraron los besos, y ya sintiendo un poco menos de
fatiga de tanto aguante que hay que tener, comenzaron los empujones de Renault
en mi culo. Era tremendo sentir aquellos dos cuerpos calientes en mi interior,
la lengua de Willy besándome y la respiración de Renault mientras me follaba de
manera salvaje. En unos instantes Renault anunacia que se quiere correr, y yo
le pido que lo haga dentro, y asi lo hace sintiendo el palpitar de su rabo
mientras descarga su semen en mi interior, willy dice que tambiñen esta próximo
a descargar su carga y sin anunaciar suelto todo lo suyo en my ya adolorido y
calkiente hueco.
Una vez que se vinieron, a mi las
piernas me temblaban de tanta excitación. Me deje caer boca arriba y los dos me
dieron a limpiar sus pollas, todo embarradas de semen que les corría por los
huevos. Aquella mezcla de mecos, pelos, culo y sudor era algo que me puso
frenético, luego ellos bajaron besando mi cuerpo, me levantaron las piernas y
se comieron mi culo al mismo tiempo, para beber en aquella fuente de esperma
que sus rabos habían creado, ese juego de lenguas húmedas en mi culo, me tenia
al explotar y se lo hice saber. Me pusieron más cómodo y se dedicaron al mismo
tiempo a comerse mi rabo y mis cojones cargados.
Solo me quedo emitir un ahogado
suspiro, pues ya las fuerzas me abandonaban de tan caliente que estaba, y
comenzó el surtidor de mi rabo a dejar salir todo aquel semen acumulado de
tanta faena, había semen sobre todos mis pendejos, mis bolas, sus caras estaban
salpicadas también. Con dedicación se pusieron a lamer cuanto lugar había
sufrido de aquel baño de esperma que no se podía contener. Al terminar nos
abrazamos y nos besamos mutuamente. Fue una tarde increíble.
Con unas toallas desechables nos
limpiamos y vestimos, pasando a la cabina delantera. Renault tomo el mando,
para dejarme dormir el resto del trayecto entre los fuertes y cálidos brazos de
Willy. Al llegar al pueblo me llevaron directo a un motel, donde alquilamos dos
habitaciones. Ellos se fueron a una solos, pues debían
seguir en la mañana y no querían despertarme, sabían que necesitaba recuperarme
de la cacería. Lo que les pedí es que vinieran a bañarse y comer conmigo antes
de dormir, para conversar un rato. Aceptaron, y les digo que todavía en la
ducha gastamos otro par de tiros antes de dormir.
Asi de magnífico fue aquel día. Al
levantarme y entregar la habitación, recibí en la careta una nota:
“Si vuelves a quedarte embarrancado en
esta ruta, siempre pasamos los jueves por allí, y no nos molesta dar un
adelanto a cazadores como tú. Saludos, Willy & Renault”
Sonreí, mientras miraba por la ventana
como un rojo vehículo europeo se alejaba del motel.
Esto
es pura ficción, pero escribir es como vivir una fantasía, No?